Son las 3:45pm, no puedes concentrarte en el trabajo y apenas puedes abrir los ojos lo que queda de la tarde.

La verdad es que en ese momento lo único que puedes hacer es pensar que ya se acerca la hora de ir a tu casa y te vuelves muy poco o cero productivo. Lo primero que se te viene a la cabeza es tomar café para “levantarte” en este último y tan improductivo momento del día; también, después de un rato piensas en comerte algo dulce porque tienes antojos terribles y quieres distraerte un poco y no azotar la cabezota sobre el teclado. ¿Te suena?

El sueño después de comer puede ser causa de varios factores, yo te expongo los que me parecen más relevantes.

  • Comer mucho. Cuando comemos los intestinos demandan energía y por lo tanto nuestras venitas se dilatan dejando entrar mucha más sangre a esa zona y dejando a otras con menos flujo sanguíneo. Es normal que el cuerpo quiera absorber todos los nutrientes de lo que comemos y deje otros órganos no esenciales sin tanto flujo, haciendo que nos sintamos algo cansados. Entre más pesada sea nuestra alimentación más sueño nos dará.

  • El café, el estrés y el chocolate de postre. ¡Son una ruleta rusa! Cuando estamos estresados o tomamos café producimos adrenalina, hormona que se encarga de decirle al cuerpo que se prepare porque llegó la hora de defenderse o huir del enemigo que siendo honestos, en la vida cotidiana, por más que quieras correr de tu jefe, no pasa. El cuerpo cuando se prepara para huir libera glucosa en la sangre para ser utilizada como energía, pero como te mantienes inmóvil viendo el monitor de tu computadora no la utilizas, se convierte en grasa. Esta liberación de glucosa nos deja un antojo increíble de azúcar porque la que supuestamente íbamos a usar ya se perdió y necesita más. Estos picos de glucosa en la sangre pueden ser agotadores porque nos dan energía durante minutos y luego nos da un súper bajón.

Algunas recomendaciones:

  • Come porciones más pequeñas durante el día. Comer cada cuatro horas puede funcionar para muchas personas. Así dejarás a tu digestión más tranquila y aprovecharás más los nutrientes.

  • Mastica bien cada bocado. Cuando masticamos bien los alimentos, enzimas presentes en la saliva, se encargan de empezar a deshacer los alimentos dejándole a el estómago menos trabajo.

  • No tomes tantos líquidos. Si tomas mucha agua durante la comida el pH de los ácidos gástricos sube y pierde efectividad para deshacer los alimentos dentro de tu estómago.

  • Come grasas buenas, como aguacate, nueces, aceite de oliva, aceite de coco, aceites de pescado, semillas, etc. Le ayudas a tu cuerpo a liberar la glucosa paulatinamente permitiéndote sentirte saciado durante más tiempo.

  • Elimina el estrés innecesario, respira durante cinco minutos.

  • Toma té verde en vez de café (aunque también contiene cafeína la liberas poco a poco sin provocar picos de adrenalina).

  • Camina unos minutos, así puedes incrementar la oxigenación en el cuerpo y tu cerebro y mantenerte más despierto.

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La maldición del mal del puerco tiene varias opciones para ser remediada. Utiliza las que mejor te hagan sentir y recuerda que no todos somos iguales y no todos respondemos igual a los cambios. Dale oportunidad a tu cuerpo de experimentar qué es lo mejor para él.

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