Sabemos que existe, sabemos que todos lo sentimos de alguna manera, pero poco conocemos de él; por lo tanto, me puse a investigar un poco sobre este complejo mal.

¿Qué es?

Comencemos a definir lo que es el estrés; es un sentimiento de tensión física o emocional y puede provenir de cualquier situación e incluso pensamiento que te haga sentir frustración, nerviosismo, temor o enojo.

Existen dos tipos de estrés: el agudo y el crónico. El primero tiene una duración corta, por lo que desaparece rápidamente (por ejemplo, peleas con la pareja). El segundo dura un período de tiempo prolongado (problemas de dinero o problemas en el trabajo).

¿Qué es el estrés laboral?

El estrés laboral  se produce cuando las exigencias del entorno superan la capacidad del trabajador para hacerles frente o mantenerlas bajo control.

De acuerdo a la OIT, (Organización Internacional del Trabajo), es una “enfermedad peligrosa para las economías industrializadas y en vías de desarrollo; perjudicando  a la producción, al afectar la salud física y mental de los trabajadores”.

Incluso, existen dos situaciones de estrés laboral: positiva y negativa. La positiva tiene como función principal la de proteger al organismo y prepararlo frente a posibles amenazas que requieren de todas nuestras capacidades físicas y mentales para completar satisfactoriamente una tarea. Mientras que la negativa se da como resultado de una respuesta excesiva o prolongada al estrés.

Hans Seyle, desarrollador de la teoría acerca de la influencia del estrés en la capacidad de las personas para enfrentarse o adaptarse a las condiciones de lesiones o enfermedades, desarrolla  3 fases o etapas del estrés:

FASE DE ALARMA:

Esta es la primera de las fases del estrés laboral. Nuestro organismo comienza a prepararse para hacer frente a lo que considera una agresión externa que exige un esfuerzo extra. Es entonces, cuando comienza a liberarse adrenalina y otras hormonas que pueden provocar síntomas como aceleración del ritmo cardíaco y la respiración, mayor presión arterial y ansiedad. Es generalmente una fase de corta duración.

FASE DE RESISTENCIA:

Si la situación o agresión externa se prolonga en el tiempo, el organismo pasa a un estado de resistencia activa frente a dicho estrés para evitar el agotamiento. El cuerpo se estabiliza o se “normaliza” y los síntomas tienden a reducirse cuando la situación empieza a estar bajo control. Sin embargo, durante esta fase, el trabajador consume una mayor cantidad de recursos. La duración de ésta fase puede ser muy variable, dependiendo de la resistencia al estrés del empleado, en la que influyen tanto factores biológicos como psicosociales. Si los factores estresantes se prolongan demasiado en el tiempo, nuestro cuerpo pasa a la siguiente fase.

FASE DE AGOTAMIENTO:

Se trata de la última fase del estrés laboral y se caracteriza por un agotamiento de los recursos fisiológicos del trabajador. Es una fase de agotamiento físico y mental, en la que el organismo ya no puede seguir resistiendo las agresiones del entorno y que puede ocasionar consecuencias serias para la salud si se da de modo repetitivo y prolongado. El trabajador rinde por debajo de sus capacidades tanto física como mentales y puede volverse fácilmente irritable o perder toda la motivación.

El estrés laboral, rompe con el equilibrio cuerpo- mente por lo que sin duda, existen alteraciones en nuestro ser, entre ellas encontramos:

Son alarmantes las alteraciones que pueden originarse por el estrés laboral, es importante reconocer si estamos estresados y en cuál etapa nos encontramos.

Existen algunas técnicas efectivas para disminuir el estrés, en Wellnie te hemos presentado algunas de ellas, ¡cuéntame cuál practicas tú!.